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sábado, 22 de septiembre de 2007

Servicio profesional en la ciudad

A nivel federal se estableció el servicio civil de carrera, como una forma de profesionalizar la función. Ya antes la diplomacia tuvo su servicio profesional y luego los institutos electorales.
En algún momento de mi carrera trabajé en el Instituto Electoral del Distrito Federal, y sin ser el responsable del Servicio Profesional Electoral, lo conocí de cerca. Estuve viendo paso a paso los concursos. A muchos no gustaba la manera de operar, pero creo que garantizaba varias cosas. En primer lugar, que quienes entraban tuvieran experiencia en el tema. En segundo lugar, que quienes ganaban los concursos sí estuvieran en una situación de incertidumbre desde el inicio y compitieran contra otros que tuvieran perfiles similares y competitivos.
Pero años más tarde me tocó ser integrante de otro servicio profesional. El de la Administración Pública Federal, que es una reverenda porquería y falacia. En teoría se presumió como un logro del presidente Fox. En algunos niveles y secretarías sí está dando estabilidad en el empleo. En otros se le está dando un uso político. Se tiene la percepción de que los concursos están dados desde el inicio, pero la verdad es que ... no todos.
Yo fui designado por seis meses en lo que se concursaba mi plaza, una dirección general. Esos seis meses me permitieron conocer más del tema. Gané el concurso a la primera (nadie lo había podido ganar en los intentos previos). Se me dio mi reconocimiento como servidor público de carrera y se me dijo que tenía inamovilidad en el puesto. Pero claro, llegó Juan Elvira, y en la lógica priísta antigua pidió mi cabeza porque quien me había nombrado fue su predecesor. Muchos otros funcionarios sí se quedaron ... con y sin certificación como servidores de carrera.
El sistema de selección de la administración federal es muy malo. No garantiza experiencia, capacidad, conocimientos prácticos, etc. Tampoco garantiza que altos funcionarios cuenten el apoyo de gente de su confianza. Existen los llamados gabinetes de apoyo, pero sólo se tienen para niveles como el de subsecretario o secretario.
En el Distrito Federal necesitamos un servicio civil pero muy hecho a la medida del gobierno local, con varias etapas de implementación. En primer lugar, hay que dar oportunidad a los empleados de base para que también puedan ascender dentro de su propio puesto y competir contra sí mismos en su desempeño. Es decir, debemos incentivar, profesionalizando la función, un incremento de la productividad, sin eliminar los derechos presentes. En segundo lugar, para los empleados de confianza deben estar profesionalizados los más técnicos, los dictaminadores, los que diseñan rutas, proyectos, cálculos, los de sistemas, los que atienden a la gente, etc.
Para una siguiente etapa habría que profesionalizar ciertos niveles básicos de toma de decisiones y en una tercera etapa se incorporaría el resto de las plazas, pero dejando la posibilidad de que siga habiendo trabajadores de confianza que se contraten discrecionalmente. Más o menos pensaría que en la primera etapa sólo se incluiría entre un 10 y un 20% de los puestos de confianza. Que en la segunda etapa fuera un 50% y en la tercera el número definitivo que sería un 67% (no el 97% como intentaron hacer a nivel federal).
El sistema de concursos debe garantizar que quien sepa compita contra otro que también sepa y quien gane sea el que mejor pueda desempeñarse. Al final puede haber el momento discrecional, pero ya con los tres o cinco que demuestren ser más capaces.
El sistema de concursos debe tener candados para que nadie sea corrido por razones políticas, pero nadie se quede si no está desempeñando bien su puesto. Quien expulse del servicio civil a un funcionario injustificadamente, debe tener sanción.

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