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lunes, 1 de agosto de 2011

Un transporte público sin ambulantes

El Metrobús es un servicio prácticamente libre de ambulantes. Quizá más de algún lector pueda haber vivido una situación que me contradiga, pero en términos generales puedo decir que ni las estaciones ni los autobuses padecen la venta de productos o la petición de limosna. Esto no ocurre en el metro, que está constantemente asolado por limosneros, vendedores y lo peor, entradas y salidas atestadas de ambulantaje, vagones siempre recorridos por "bocineros" que no sólo venden compilaciones ilegales de música, sino además invaden a los pasajeros con su ruido.

Este 28 de julio, el Jefe de Gobierno emitió un decreto que fortalece las atribuciones de Metro, Metrobús y Tren Ligero, para el retiro de ambulantes no sólo en sus instalaciones, sino a 25 metros de la entrada de éstas. Me entusiasma que la autoridad esté pensando en la limpieza de los accesos, aunque mantengo mi escepticismo, es probable que sólo liberen algunas instalaciones -las menos- y no todas.

A menudo he escuchado argumentos respecto a la necesidad que tienen quienes hoy se dedican al ambulantaje de tener un ingreso. Seré cínico. Para mejorar el transporte público hay que dejar de pensar que las políticas de transporte den prioridad a una supuesta política social. Si bien la autoridad en su conjunto debe encontrar soluciones para quienes laboran en la economía informal generando afectaciones tanto al transporte como al comercio formal, no es en la ventanilla de transporte donde esto debe resolverse. En otras palabras, sea con soluciones para los afectados o sin ellas, es fundamental en la mejora del transporte público que se reduzca o elimine el ambulantaje.

Creo que uno de los temas más sensibles respecto al ambulantaje es que quienes copan las entradas a las estaciones están asegurando una emergencia imposible de atender. Distintos metros en el mundo han tenido emergencias, tanto derivadas del terrorismo y el sabotaje, como accidentes en su operación. Bajo las condiciones actuales, el ambulantaje sólo asegura que el desalojo de heridos sea mucho más lento. Pero esta no es la única razón para liberar las estaciones.

¿Cuáles son las barreras que algunos automovilistas pueden tener para viajar en transporte público? En una ruta que no tiene estaciones del metro o metrobús cerca del origen y el destino, sin transbordos, sería lógico utilizar estos servicios. ¿Por qué no usarlos? Hay elementos como la comodidad, la inseguridad, el tiempo de espera, que afectan el uso. Cada mejora que se haga en estos factores debe traducirse en más personas que opten por el transporte público teniendo un auto disponible. Metrobús cuenta con un porcentaje elevado de usuarios que dejaron estacionado el automóvil (más de un 10%). No sé si existan estas cifras para el metro, pero un metro sin vagoneros, sin bocineros, sin ambulantaje en las entradas, sin duda atraería más viajeros.

Faltan otros pasos para atraer automovilistas, incrementar frecuencias en algunas líneas, conectar mejor los servicios alimentadores, conectar al metro con el metrobús, eliminar el grafiti y el scratch, instalar aire acondicionado, desarrollar un mapa de ciudad basado en el transporte público, entre muchas otras acciones. Sin embargo, cada acción positiva atraerá muchos usuarios, la reducción del ambulantaje sin duda será clave.

1 comentario:

Clemente Romero Olmedo dijo...

Cierto: yo me he bajado del auto para usar líneas 3 y 2 para la oficina. Usen el Metrobús. Todo suma.