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jueves, 2 de febrero de 2012

La propuesta de Asamblea Constitutiva Ciudadana en el DF

Por José Alberto Márquez Salazar
(@JamSalazar), colaborador especial de esta blog.

Para ningún especialista, con conocimiento en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), resulta extraña la idea de modificar el fundamento del órgano legislativo de la ciudad. Con casi 25 años de existencia, necesita modificar su fundamento y sus objetivos, pues hoy es un órgano capturado por grupos políticos que lo utilizan como una plataforma político-electoral.

A diferencia de los 31 órganos legislativos estatales, la Asamblea Legislativa se sustenta en elementos que la diferencian de ellos. En primer lugar, el Distrito Federal no cuenta con una Constitución propia que le dé carácter de Legislativo a la institución, pues el Distrito Federal sigue dependiendo, en muchas materias, de instituciones federales. Pensemos, por ejemplo, que el Jefe de Gobierno no puede nombrar al titular de la Secretaría de Seguridad Pública o al Procurador de Justicia de manera autónoma dado que necesita la aprobación del presidente de la República.

En segundo lugar, creada como un órgano de representación y para emitir bandos y ordenanzas, por su particular fundamento social, la Asamblea –entonces de Representantes, en 1988- surgió como una especie de conducto donde se buscó institucionalizar a los movimientos políticos-sociales de los ochentas. No nació a partir de la Constitución de un Estado, sino como canal de representación en una ciudad que desde 1917 no tenía representantes electos por el voto universal.

Una tercer elemento tiene que ver con sus tres fases de desarrollo: la primera tiene que ver con el período 1988-1997, donde no contaba con facultades para hacer leyes, pero funcionó como peso a las decisiones del entonces Regente capitalino; la segunda, –de 1997 al 2003-, que sirvió para estructurar la base jurídica y normativa que hoy tenemos y los grupos políticos que integrarían los órganos delegacionales; y, la tercera –del 2003 al 2012- donde se ha realizado un manejo netamente político y se ha retrocedido en algunas materias que tienen que ver con el contrapeso al gobierno de la entidad.

En las últimas dos legislaturas de la Asamblea han existido retrocesos importantes que pasaron casi desapercibidos. Las comparecencias del Jefe de Gobierno y de los titulares de las secretarías se han modificado de tal forma que no existe una forma de intercambio real entre Asamblea y Jefatura de Gobierno, lo mismo sucede en el caso de las presentaciones de los titulares de los órganos delegacionales. Las mismas Delegaciones han perdido facultades frente al Gobierno de la ciudad.

Un punto más de retroceso tiene que ver con la creciente centralización de las tareas que tiene la Asamblea. Si se analiza detenidamente la información de los trabajos que realizó la ALDF se podrá comprobar que en todos ellos aparece la presidenta de la Comisión de Gobierno como si fuera –no el eje del trabajo, que lo es- sino el eje único de transmisión hacía fuera de la institución. La inversión en su imagen supera con mucho la de los anteriores presidentes. En otras palabras, parece ser que gran parte de las labores de la ALDF fueron avocadas a promocionar la imagen de la presidenta de la Comisión de Gobierno disminuyendo la imagen de los demás diputados.

Finalmente, uno de los más grandes retrocesos –seguramente previsibles por la naturaleza de la institución- fue convertir a la ALDF en el centro de la disputa y negociación de los grupos políticos que la utilizan como un medio de colocación, como agencia de colocación, dejando atrás la vocación por legislar. Una buena parte de las leyes y trabajos tiene que ver con la oferta política que los grupos hacen en su territorio. Es decir, productos para vender y ganar votos y no productos con objetivos normativos. Eso no sería problema si las nuevas leyes o normas no generaran duplicidad y un entramado jurídico inconexo, doble y hasta triple, e incoherente.

Hace unos días, la candidata del Partido Acción Nacional, Isabel Miranda de Wallace, propuso la creación de una Asamblea Constitutiva Ciudadana. De acuerdo a las notas de prensa, que privilegie la “discusión de los temas que afectan a los ciudadanos, como educación, salud, ecología, cultura y desarrollo urbano” (El Universal).

Si bien el sentido parece por sí mismo evidente (una Asamblea Legislativa tiene que ver con esos temas) creo que la intención tiene más que ver con resolver, de nueva cuenta, la dicotomía entre ciudadanos-políticos. Y eso es, creo la parte esencial de su propuesta.

Para que la Asamblea Legislativa tenga mejor perfil –hablo de leyes cada vez más claras y que den respuesta a las necesidades actuales de los ciudadanos- creo que tendrían que cambiar los mismos cimientos de la institución o realizar modificaciones radicales en su trabajo.

¿Cómo liberamos al órgano legislativo del Distrito Federal de las disputas políticas y revertimos su papel de agencia de colocación?

Primero, debemos reducir el monto de los ingresos que perciben los diputados para hacer casi honoraria la labor y no un negocio de inversión redituable.

Segundo, debe reducirse el número de Comisiones y Comités y estipular, entre los requisitos para ser presidente, experiencia probada en el tema.

Tercero, deben desaparecer los Módulos de Atención Ciudadana que sirven más para que el diputado haga trabajo territorial para sus propósitos y menos para atender la gestión de la gente.

Cuarto, debe reducirse el número de asesores y personal de apoyo.

Quinto, debe modificarse el Código Electoral del Distrito Federal para determinar que cualquier diputado o diputada debe renunciar si participa en un proceso de precandidaturas o candidaturas por algún puesto de elección popular.

Sexto, deben distribuirse proporcionalmente los presupuestos destinados a la comunicación social por cada grupo parlamentario.

Séptimo, debe prohibirse que los diputados utilicen los trabajos de la Asamblea para promover su imagen.

Creo que la propuesta presentada por la Sra. Wallace es para tomarse muy en serio, pero gane quien gane la elección y tenga mayoría relativa en la ALDF debe empezar a modificar cosas importantes que en estos últimos 10 años se han pervertido.

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